martes, 14 de febrero de 2012

La noche en que Bumbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros


Le he pedido que me ayude a repasar el futuro perfecto del verbo "amar" pero con un subir y bajar de pestañas me ha dicho que conjugue el pretérito imperfecto del verbo "olvidar"


Javier Romero Collazos acaba de ganar el XXVI premio de narrativa " Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal" con esta colección de relatos. Once relatos de música, de amor, de Elvis, de ausencias, de reconciliaciones. Relatos de lo que somos. De lo que hemos vivido, amor acogido en un concierto, especial o no, hemos corrido como posesos con la ficha en la mano para subirnos a los autos de choque. Pero también de lo que no hemos vivido, de las noches de farándula y alcohol, de Elvis en el programa de Sinatra, del camarero que atiende a una estrella. Relatos que  nos ponen una sonrisa cómplice en la boca o que nos descubren nuevos mundos.
Pero sobre todo un humor fino, divertido, simpático como en “El rock de la cárcel”, hilarante de principio a fin, o dulce como en “Madera para ataúdes”, reflejo de la juventud, de los niños que algunos fueron, de las niñas que algunas quisimos ser.
Humor y dulzura, como en “El niño que vio moverse a la Virgen”, tierno y dulce pese al segundo plano durísimo que se asoma por debajo de las letras.
Humor y verdad en “El pañuelo de Elvis”, reflexiones en verde que saltan desde las letras al ojo.
Cariño y testosterona en “Los grandes éxitos de Elvis”.
Deseos y ternura en “Solo pido un deseo”.
Y por encima de todos, el que más me ha gustado que da título al libro “La noche en que Bumbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros”, poco me ha importado saber que el concierto realmente existió, me ha importado la historia, tierna, dulce, llena de cariño, del poder de la música. Porque en este y en todos suena una banda sonora, la banda de Elvis y del Rock, la banda sonora de su vida imagino. Banda sonora que a veces he oído pero que no es la mía. Pero poco importa, porque en el fondo, todos tenemos una música que nos trasporta, que nos lleva, que nos acompaña en los momentos dulces o amargos, que recordamos en el fondo de la memoria, que suenan en nuestra cabeza cuando cerramos los ojos y recordamos esos momentos que han marcado nuestra vida.
Javier Romero Collazos nos traslada a eso, es un recién llegado pero promete. Es un libro de lectura rápida y de poso lento. De los que me gustan, de los que acabas guardando junto a los otros, los que te han gustado. A veces me pregunto si por las noches Elvis saltará desde “La noche…” y se juntará con los personajes de “Vivo o Muerto” y jugarán a las canicas sobre el estante. Me pregunto si en mi mente se juntará con otros que me han marcado. ¿Soñaré con ellos? Mientras el Love me Tender suena en la cabeza igual puedo bailar con Bumbury oyendo a Amaral hacer los coros. 




0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada