martes 2 de febrero de 2010

Un médico rural


Este es el sexto y -en rigor- último libro publicado en vida por Franz Kafka. A éste le siguió a título póstumo pero supervisado por el autor Un artista del hambre.

Un médico rural reune catorce narraciones más o menos breves, escritas en un periodo que va de noviembre de 1916 a julio de 1917.

De entre las narraciones me han gustado especialmente Ante la Ley, Chacales y árabes y once hijos.

Ante la ley es parte de un capítulo de la novela el proceso. Resume un poco la novela y me ha hecho recordar con el deleite que me leí hace ya años esa novela kafkiana.

Chacales y árabes, ha sido considerada por Buber como una parábola del conflicto que comportaba la asimilación de los judíos en las sociedades de Centroeuropa, y quizá este fuese el motivo que llevo a eligiese para publicarlas. Heinz Politzser uno de los pocos exegetas que se han atrevido a comentar esa obra señala: "Cómo los árabes son, por la raza a la que pertenecen, primos hermanos de los judíos, el odio de los chacales podría representar un síntoma del odio que el judío Kafka tiene hacia el judaísmo y , al mismo tiempo, la parodia de este odio: los antisemitas son chacales". Es curioso leer ese relato con esta interpretación.

Once hijos, parece ser que Kafka concibió el presente relato como una especie de inventario crítico de once de las narraciones que configuran Un médico Rural, "Estos once hijos son simplemente once narraciones en las que estoy trabajando precisamente ahora", le escribe Kafka a Max Brod.

Leánla si quieren, son catroce narraciones que se leen más bien rápido y no se pierdan joyitas como estas tres o por ej. Josef k. soñó.

lunes 1 de febrero de 2010

En la colonia penitenciaria



En Octubre de 1914 Kafka escribió este relato extraño y del que después se han hecho multiples interpretaciones.
Sin el texto publicado todavía, Kafka se decidió a ofrecerlo en una lectura pública en la galería Hans Goltz de Múnich, el 10 de noviembre de 1916. La lectura despertó una enorme perplejidad entre el público y tres damas que tuvieron que ser asistidas por desvanecimiento debido al impacto de las escenas más escabrosa de la narración. De esta accidentada lectura pública se escribieron varias reseñas.

La narración habla de una colonia de castigo o colonia penitenciaria (Strafkolonie) situada en una isla a la que un viajero acude en misión exploradora desde un exterior que no se precisa. La máquina de tortura que se narra es en verdad repugnante, posiblemente el aparto más completo y desagradable de todos cuantos Kafka imaginase. Además de la descripción de la máquina de tortura, la narración cuenta la evolución que se ha producido en esa colonia en los últimos años: el oficial co-protagonista del relato añora unos tiempos pasados gloriosos, en los que la autoridad del antiguo comandante quedaba fuera de toda duda, en las que las torturas eran presenciadas por una multitud tan severa que cuanto enardecida, y en que la máquina misma cumplía con sus funciones a la perfección. En la presente narración, el orden político-militar de la colonia militar parece corrompido, la población ya no acude a las ceremonias y la máquina se encuentra en evidente deterioro. En medio de esta argumentación el oficial busca el apoyo del viajero para que la máquina siga en marcha, conspirando contra el orden establecido, cosa a lo que el viajero se niega. El oficial, viendo frustradas sus pretensiones sustituye al condenado en la máquina de tortura. El viajero tras visitar la "casa del té" vuelve a subir a la barca y se aleja.

Viendo escenas escabrosas, la minuciosa descripción de la máquina de tortura, algunos exegetas de Kafka posteriores al tercer Reich ven en esta narración ni más ni menos que una premoción o alegoría antes de tiempo, de lo que iba a ser el genocidio por parte del régimen nazi. No hay en los comentarios de Kafka ni en sus amigos nada que permita afirmar que fue escrita con esa pretensión. No sé si sería cierto, lo dejo como una pincelada más cómo se puede leer a Kafka. A mi me ha gustado.

sábado 30 de enero de 2010

El fogonero. Kafka



Si La condena narra el juicio y el castigo que un padre ejerce sobre un hijo que ha manifestado su deseo de emanciparse sexualmente, y si la transformación alegoriza el decidido rechazo, por parte de Kafka, de la " parte fría de nuestro mundo" y su casi voluntario aislamiento en una zona caliente aunque inhóspita, El fogonero parece representar una síntesis de ambas cosas, e incluso una resolución del lejano desasosiego narrado en sus diarios: Karl Rossmman, un muchacho de dieciséis años es expulsado del hogar familiar por dejar embarazada a una criada, llegará a Nueva York bajo el signo de una furia que aún le persigue (la estatua de la libertad blande una espada y no una antorcha), pero gracias a la mediación de un tío bondadoso, y senador, empezará una nueva vida en América y conocerá hasta la prosperidad (o eso sospechamos) y gracias a ello la redención de su culpa.

Se ha de leer El fogonero como el primer capítulo de una novela que nunca llegará a terminar. Quién sabe si luego será retomado en El desaparecido (o América, América como lo titulo Max Brod), novela que aún tengo que leer, pero que me da cierta pereza, las novelas inacabadas me dan cierto yuyu, no dejo de pensar en mis dificultades con El hombre sin atributos de Musil quizá debido a lo inacabado de la obra.

Todo se andará, lean El fogonero si quieren aunque a mi me han gustado mucho más La condena y La trasformación.

viernes 29 de enero de 2010

La Condena


El corroborado convencimiento de que cuando trabajo en mi novela me encuentro en vergonzonzosas bajuras de la escritura. Solo así es posible escribir, solo con esa cohesión con total abertura del cuerpo y del alma.


Frank Kafka escribió la condena de un tirón entre la noche del 22 al 23 de septiembre de 1912, entre las diez de la noche y las seis de la mañana como él mismo reconoce en sus diarios. Hay una interesante entrada el 23 de septiembre en la que narra cómo escribe La condena y la alegría que le da escribir ese cuento de tirón. En una posterior carta a Felice Bauer sobre la condena hace una interpretación cabalistica del relato con su nombre Frank Kafka y Gregor Benderamann así como con el nombre de la prometida de Gregor y la suya propia. Llegamos a la conclusión que es un relato autobiográfico. La imagen del padre de Gregor y del de Kafka son similares. Incluso la relación de ambos, relación que espero con ansia explorar en la Carta al Padre, pendiente de lectura pero que creo no demoraré mucho más tiempo.

Me ha gustado mucho, la condena. No entiendo la respuesta del padre a Gregor, pero creo que refleja la absoluta distancia que hay entre ellos, quizá la misma que Kafka sufriría con su padre.
No se lo pierdan. Es una hora o menos de lectura y merece la pena.

"Queridos padres, os he querido siempre, pese a todo", y se dejó caer.

jueves 28 de enero de 2010

Contemplación



Este fue el primer libro publicado por Kafka. Dedicado a M.B, Max Brod, amigo y editor de la obra póstuma de Kafka. Reune en el volumen dieciocho textos breves, casi relatos, prosas, la mitad de las cuales ya se habían publicado en revistas. La limitación de estos textos está dada por le hecho de que son una especie de analogía o salvataje de borradores de novela.
Este libro se lee como anuncio de su obra posterior.

Borges opinaba " El primer Kafka de Berachtung (Contemplación) es menos precursor del Kafka de los mitos sombríos y de las instituciones atroces que Browning o Lord Dunsany". Es cierto. Es una mirada diferente la del Kafka de Contemplación que la que luego se hace de cuentos como La Condena o La Transformación.

De entre todos los textos poéticos de Contemplación he sentido especial placer al leer "Niños en el camino vecinal" y "La ventana a la calle".

De todos modos parecen ser experimentos literarios de Kafka, lo incluyen por ello en el expresionismo. Como no tengo claro que es el expresionismo, les recomendaré su lectura. Breve e intensa. Poesía a renglones derechos.

miércoles 27 de enero de 2010

La Transformación



En La Trasfomación de Kafka nos encontramos con una alegoría de lo que es un bicho raro. Quizá el propio Kafka se sentía un tanto como Gregor Samsa, fuera de la vida familiar y laboral. Leyéndolo como alegoría de su vida Samsa se nos presenta como un bicho que no encuentra su lugar en el mundo. Noches sin dormir, intentando aferrarse al escritorio como parte de su vida el pobre Samsa acaba muriendo despreciado por la sociedad y su familia. ¿Realmente se sentía así? ¿Fuera de todo, escribiendo por las noches y trabajando por el día? En sus primeras entradas de sus diarios señala que le es costoso seguir con los dos trabajos. A Felice Bauer le escribe diciéndole que necesita encerrarse por las noches como un muerto para poder desarrollar su trabajo de escritor. Samsa vive de noche, marcando con sus patas su habitación quizá como Kafka arrastra su escritura nocturna.
Es un relato trístisimo en el que las lágrimas se derraman de modo abundante, la madre y la hermana lloran por Gregor Samsa, a veces hasta nosotros lloramos por él por su desgracia, por el dolor que arrastra una trasformación en un repugnante bicho que ni siquiera es capaz de expresar su dolor. ¿Es eso una alegoría de lo que un escritor siente? Es muy posible.

Seguiré con Frank Kafka, quizá el próximo sea la condena. Ya veremos.

lunes 25 de enero de 2010

Kafka



"Para poder escribir, tengo necesidad de aislamiento, pero no como un ermitaño, algo que no sería suficente, sino como un muerto. El escribir, en este sentido, es un sueño más profundo, o sea la muerte, y así como a un muerto no se le podrá sacar de la tumba, a mi tampoco se me podrá arrancar de mi mesa por la noche"




Esta quincena vamos a leernos La Metamorfosis o La Transformación, que no tengo claro cual sería la traducción perfecta. Me inclino por las razones esgrimidas en la edición de las obras completas de Kafka editadas por Galaxia Gutemberg, por la transformación, deseando alejar a Gregorio Samsa de lo sobrenatural que parece indicar Metamorfosis (en alemán Metamorphose) y acercarlo a lo más doméstico, lo habitual y lo cotidiano (el Warwandlung, alemán). Así que hablaré de transformación, de Gregorio Samsa y lo cotidiano y extraordinario que me resulta. Pero además me parece voy a leer otras narraciones de Kafka. Hacía tanto tiempo que no leía a Frank Kafka que ha sido una suerte el poder reencontrarme con él y encima obligarme a leerlo. A veces, la vida sonríe.

Me gustaría leerme sus diarios también. Me siento tan identificada sobre la incapacidad de escribir tantas veces. Es curioso. Un escritor que no escribe, es un monstruo. Está claro que muchos lo somos. Es hasta curioso que pueda sentirme "escritor". De todos modos, creo que voy a disfrutar con su lectura. Iré glosándola. Pueden acompañarme si quieren