viernes 16 de marzo de 2012

El vigilante de la salamandra

"Galoparon los  lujuriosos fusileros con el deseo desbocado, arrasando sembrados en trote apocalíptico y lustrando los campos conmo un vendaval incendiario,  hasta que avistaron la carra fachada del Alazán pintada de negro contra la calavera de la luna"

¿Quién no se ha mirado reflejado en un espejo? ¿Quién no ha buscado a Alicia dentro de los espejos, o al diablo? ¿Quién no ha buscado un amigo en una carta tirada al mar? ¿Quién no ha buscado el amor en un tren? ¿Quién no ha visto su vida sin pollo, ha cambiado de dimensión al dar el salto en avión de cualquier mar inhóspito? ¿Quién  no ha soñado alguna vez con el trabajo perfecto, la casa perfecta, con el vigilante de la salamandra? ¿Quién no ha amado con pasión a un bandolero, ha buscado la faca debajo de la almohada, ha llorado amargamente con el pañuelo anudado en la cabeza? ¿Quién no ha comprado un beso? ¿Quién no se ha encontrado con su otro yo paseando por la playa?
Todo ésto nos cuenta Félix J. Palma en su primer libro, cortando con el filo del cuchillo de la fantasía la realidad cotidiana. Su vida, lector, mirada desde el prisma de lo fantástico. Lo irreal toma vida y cuerpo en sus relatos. Y nos brinda la oportunidad como lectores de descubrirlas. Las vidas de ellos. Disfrutando en cada letra, en cada frase. Nos hace soñar con mundos fantásticos dentro del mundo en que vivimos. Situaciones absurdas. Realidades tocadas por la locura de la fantasía. Una delicia.
Félix J Palma no hace soñar en sus cuentos, ser un poco más felices, un poco más ingenuos. Nos hace volver a ser niños jugando con las hadas, sintiendo el aliento de la bruja en el cogote.
Me he quedado con una sensación de inquietud al leerle, porque la felicidad no está en todos los relatos, son seres que buscan el amor, la felicidad pero muchas veces se quedan en el intento. Muchas veces no lo logran. Como cualquiera de nosotros. Me gusta verlos, a ellos y pensar en mí. Es algo que hago a veces con las lecturas, pese al elemento fantástico o quizá precisamente por él.
¿Y ustedes, quieren leerlo?


viernes 9 de marzo de 2012

No habrá más enemigo

"Cribando los pocos recuerdos  que la censura de la memoria ha dejado pasar me veo como un hijo molesto. Demasiado preguntón. Demasiado impertinente. Demasiado lector. Demasiado pajero. Demasiado vago. Demasiado solitario. Demasiado impaciente. Demasiado hablador.
Un hijo demasiado".


Llevo unos días, acabé el libro el martes, pensando como hacer esta reseña. Normalmente los libros reposan un día pero al terminarlos tengo claro lo que quiero decir con ellos. Con "No habrá más enemigo" no me ha pasado eso. No tengo claro  lo que quiero decirles del libro. Si tuviese que explicarles en dos líneas de que va el libro, no podría, porque en su interior se agolpan demasiadas cosas. Padres e hijos. Creo que nos habla sobre todo de cómo los padres influimos en los hijos. Pero también de sexo, de obsesiones, de locura, de huidas, de salidas, de entradas. Es una novela demasiado. Demasiado intensa. Demasiado sentimental. Demasiado farolera. Demasiado loca. Demasiado tierna. Y es en ese demasiado, sin medida, en el que te atrapa. Te lleva. Juega contigo. Te habla de póker. De adicciones. De sexo obsesivo. De amor enfermizo. De historias increíbles. De anillos. De Lenín y León. De Alejandra. De Lola. De convencionalismos. De querer algo que en realidad no quieres. De juventud. De viajes. De Dorothy en el País de Oz. De un camino de baldosas amarillas que no quieres pisar. Y entonces, lo miras. Lo ves. Y piensas en tu propio camino de baldosas amarillas, tan gastado, tan soso, tan sucio que casi no es amarillo. Pero Sergio del Molino lo ha recorrido en tres tandas. Con la historia de Lenín, delirante, enganchado a un amor destructivo. De la mano de Lola le ha llevado a la locura. Un Lenín que tiene un padre que no le habla. Historia de una obsesión, por Lola y por su padre. De la mano de León, un tío tan normal que sorprende en su final. Un hombre que ama a Alejandra. Y por ese amor realiza la locura de su vida. Y finalmente de la mano de ella, Alejandra, la que huye. Siempre huyendo y sin poder escaparse de sí misma. Mi personaje. Porque siempre hay uno con el que empatizas más, y el mío ha sido ella, la tremenda huída, sin saber bien de que huir. Quizá huyendo de si misma sin poder sacar los pies de tus propios zapatos. Y con ella he pensado en mis huidas y mis regresos. En el ansia a los veinte de irme de casa, del pueblo y el regreso después siguiendo mi propio camino de baldosas amarillas. Un poco como Alejadra. Me ha gustado seguirla en su huida aunque no haya terminado de entender el final. Cosa que tampoco me importa demasiado. Me gustan los finales abiertos, las discusiones con otros, el poder hablar sobre lo que interpretamos al leer, que no me lo cuenten todo.

Y al final el bonus track, la historia del escritor sin máscara. Ternura saliendo entre las letras y el desasosiego que te produce el saber que el autor perdió un hijo de dos años justo antes de publicar la novela. El homenaje póstumo. La vida injusta sin máscara golpeando la sien. 

lunes 5 de marzo de 2012

Shiloh

“Sandra nunca limpia el polvo. Tan solo ahora que su madre y su abuela van a venir a visitarla se da cuenta de las telarañas que hay en las esquinas del techo de cuarto de estar. Más tarde con perversa satisfacción, observa a una mosca que levanta el vuelo arrastrando una estela de polvo y un poco de pelo de gato. Su abuela siempre le dijo que quitase el polvo debajo de la cama, para que las pelotas de polvo no se pudiesen multiplicar y tomar posesión del lugar, tal como ella diría, como judíos errantes entre las flores” 

 Siempre he pensado que creemos conocer Norteamérica pero no lo conocemos. Vemos películas, conocemos Nueva York como si hubiésemos pasado allí las vacaciones del año pasado, pero no la conocemos. Muchos no identificamos Norteamérica con granjas, con gentes que lloran cuando han de llevar a sus abuelos a una residencia como en “Nancy Lulepepper” ni creerán que hay mujeres que se aficionan a los videojuegos en medio de un retiro espiritual como en “El Retiro”. Bobbie Ann Mason nos cuenta eso, vidas anónimas en lugares como Shiloh, en el centro de una América profunda tan alejado de las luces de Nueva York como nosotros mismos. Si deciden acompañarle no van a encontrar con luces resplandecientes, ni ciudades que nunca duermen, van a encontrarse con polvo en el camino, coca-cola, vallas, granjas, furgonetas y sueños. Muchos sueños. Héroes cotidianos que son un poco como ustedes y yo, gentes que sueñan despiertan con conseguir una casa o lograr desterrar las pelusas de debajo de la cama. Gentes cercanas y lejanas también. Los imaginaran en vaqueros, los verán con problemas que cualquiera podemos tener, mujeres en su mayoría que les hablarán con el lenguaje de la pérdida, de la ausencia, del hartazgo del matrimonio, del deseo del novio que no llega como cada viernes. Caminarán a su lado por caminos polvorientos, por casas sin barnizar, recogerán con ella los huevos frescos de las gallinas, les hablará en susurros de lo que somos, de lo que otros son y se verán en ella, yo me he visto, pese a la distancia, pese a saber que mi pueblo no es el suyo, pese a la distancia. Pese a todo eso, un poso de empatía me ha recorrido al leerla. Me he sentido identificada con las historias que nos cuenta, con las penas que les corroen el alma, con los problemas; un bulto en el pecho, un matrimonio acabado, la ausencia, el dolor, la abuela que pide las fresas del año 45, la memoria que se pierde. He disfrutado mucho recorriendo una América desconocida, lejana y cercana.
 Y como colofón, yo también espero que este año, el que se supone el último año en el calendario mayo pille a Tropo editando y a mí, leyéndoles.

sábado 3 de marzo de 2012

Vacío



Siempre se lo decía su madre: "Lo más importante en la vida, llevar las bragas limpias". Era una chica obediente y llevaba en el bolso un par de ejemplares, empaquetadas en una bolsa, asépticas, al fondo del bolso. Cada vez que visitaba el baño se desprendía de las usadas, las olía y en una fracción de segundo decidía si debía cambiarlas.
Y llegó el día. Música nocturna. Bebida en la mano. Pelo al viento. Baile entre sus brazos.
Inevitable el beso. Inevitable salir corriendo. Inevitable el horror al comprobar que la bolsita de las bragas limpias estaba vacía.
Sentada en un baño salpicado de negrura, lloró.

viernes 2 de marzo de 2012

Lolita


“¡Señores del jurado! No puedo asegurar que ciertas nociones relativas al asunto en mano –si puedo acuñar tal expresión- no hayan pasado antes por mi mente. Mi mente no las retuvo en cualquier forma lógica o en cualquier relación determinada con ocasiones nítidamente probadas; pero no pudo asegurar –permítaseme repetirlo- que no haya jugado con ellas ( para crear otra expresión) en la bruma de mis pensamientos, en la negrura de mi pasión.


Vladimir Nabokov (18899-1977) es uno de los narradores más extraordinarios del siglo XX. De origen ruso pero nacionalizado estadounidense alcanzó fama internacional en 1955 con la publicación de Lolita, su primera novela escrita en inglés.

Lolita es la historia de amor de Humbert Humbert por una adolescente de doce años, Dolores Henz. Quién busque el relato pornográfico de una pasión va a quedar defraudado porque Lolita es ante todo una proeza verbal, una sutileza adornada con frases en francés, un artefacto lingüístico.
Lolita es ante los ojos de Humbert un recuerdo del pasado, una nínfula idealizada, el ideal de belleza femenina. Es el espíritu atormentado de Humbert quien nos cuenta la historia, el dolor de saberse ante un amor maldito, la visión de Lo como perturbadora, la poesía e ironía con la que habla de su amor.
Porque en Lolita además de esta pasión es un relato irónico de la vida en los Estados Unidos, de sus escuelas, de sus instituciones psiquiátricas que tratan a Humbert, de las familias que llenan sus casas, un retrato Kitch de la sociedad americana vista desde los ojos de un europeo.

Es una novela compleja, con niveles de lectura, pero sobre todo, en mi opinión, tiene un extraordinario manejo del lenguaje. Una música interna emocionante y encandiladora que te lleva a entender a un mounstro como Humbert. Nabokov te embauca, te lleva a su terreno. Llegamos incluso a simpatizar con Humbert. “Pobre” Humbert diremos a veces. Y como nos sabemos embaucados acto seguido renegaremos de nuestra simpatía. Nos arrastraremos por sus páginas con la lágrima en el borde del ojo, por el “pobre Humbert” y la “pobre Lolita”. Cerraremos el libro al final quitándonos el sombrero ante Nabokov. Sonriendo y pensando que ésta no va a ser la última vez que leamos “Lolita”.
 
Es una novela tan recomendable, tan extraordinaria que no me sorprende que le diese fama internacional a Nabokov y le permitiese vivir holgadamente. El propio Nabokov en una entrevista deja claro que Humbert es un tipo horrible que arruina la vida de una niña. No lean creyendo que el héroe es Humbert, lean buscando la verdad entre las letras, descubran admirados el dolor de Lolita debajo de los sentimientos que les produzca la novela, hállenlos entre las pajas de la emoción de Humbert.

¡Disfruten!

jueves 1 de marzo de 2012

El Mapa del Cielo



"La flema que me embargaba tenía más que ver, pues con mi falta de imaginación que con un exceso de valentía. Ansiaba ver un marciano tal cual era, por extraño que pueda sonarle al lector: necesitaba temerles"

Félix J. Palma homenajea de nuevo a H.G. Wells en su nueva novela "El mapa del cielo". El autor confiesa que no es necesario haber leído la primera novela para entender ésta. Tiene razón, en parte, puede perfectamente entenderse "El mapa del cielo" sin haber leído "El mapa del tiempo". Ambas novelas son un homenaje a las historias que se vendían por folletos a principios del siglo XX. Ambas son un homenaje a las novelas de H.G.Wells, un homenaje a "La máquina del tiempo" la primera, en ésta nos encontramos con un bello homenaje a "La guerra de los mundos".
La historia, como en la primera, se divide en tres partes. En la primera tomamos contacto con el primer marciano llegado a la tierra. Un marciano que no viene de Marte y que masacra un barco que buscaba el centro de la tierra. Un claro homenaje a Verne también.
En la segunda parte Enma Harlow promete matrimonio a Montgomery Gilmore si es capaz de hacerla soñar, si reproduce la guerra de los mundos de H.G. Wells.
En la tercera tras la invasión marciana y cuando todo parece perdido, H.G. Wells consigue una vez más salvar a la humanidad con una original digresión sobre los mundos paralelos. 
Es una novela para soñar, para reír y también para pensar. Uno la lee con la avidez con la que leía a los quince años buscando la página siguiente con un pulso en el estómago, con esa prosa genial que me enamoró desde sus primeros cuentos. No se puede (no se debe) dejar de subrayar y anotar en la libreta lo que esas frases geniales le sugieren. Es divertida y audaz. Habla de ficción y de sentimientos. 
Si Locke hizo creer al mundo que la luna estaba habitada por unicornios, Palma nos traza un mapa del cielo aterrador pero lleno de esperanza, un mapa dónde soñar, en la que el amor lo vence todo y dónde encontrarnos con una vida que es algo más que la miserable y hostil realidad que nos asfixia.
Quizá ustedes quieran cazar marcianos con Félix J. Palma o creer que ese mundo no puede existir. Quizá quieran reencontrarse con Wells, con Poe, con Verne. Quizá no. Pero si ustedes deciden no buscar en el interior de sus páginas se perderán uno de los autores españoles actuales que destila imaginación e ingenio a manos llenas. Se perderán una gran novela y un  gran novelista. Yo ansiosa, ya, espero la conclusión de la trilogía. Mientras espero miraré por la ventana para ver aparecer el vigilante de la salamandra.

viernes 24 de febrero de 2012

La maldición del escritor




Le miró con ojos de garza degollada. "Estoy tan feliz de conocerle. Usted es el mejor escritor vivo que conozco. Leo todos sus libros. Uno al año. ¡Cómo me gustaría que escribiese dos cada año, los leería ambos!"

Con lectores como ese puede hacerse un esfuerzo.

viernes 17 de febrero de 2012

HHhH

"No se trata de confiar esta tarea a la chita callando (porque no se puede matar a millones de personas a la chita callando) a unas cuantas unidades de asesinos, sino de poner todas las infraestructuras políticas y económicas del régimen a disposición del genocidio."


Tras este título se encuentra la frase en alemán "Himmlers Hirn heisst Heydrich, «el cerebro de Himmler se llama Heydrich»". Así lo que se decía en las SS de Reinhard Heydrich, jefe de la Gestapo, considerado el hombre más peligroso del Tercer Reich y una de las figuras más enigmáticas del nazismo. En 1942, dos miembros de la Resistencia aterrizan en paracaídas en Praga con la misión de asesinarlo. Después del atentado, se refugian en una iglesia, donde, delatados por un traidor y acorralados por setecientos hombres de las SS, se suicidan.  Esto es a grandes rasgos HHhH la historia de los valientes miembros de la resistencia que tienen la misión de asesinar a Heydrich, y la historia del propio Heydrich y su relación con otros miembros de las SS. Pero es mucho más. Laurent Binet, joven francés, nos habla del nazismo desde su corazón de hijo de comunistas, nos critica las novelas históricas, de la necesidad de no crear la historia desde lo que suponemos que hacían los protagonistas históricos, de la trampa que supone crear algo, que eso es novela y no historia. 
Yo acompañándolo a lo largo de la novela, ensayo o híbrido, he seguido sus pasos como escritor obsesivo, tan cercano, pensando en mi obsesión como lectora. Él preocupado por pequeños detalles, yo por que me contase la historia como fue. Ante la fabulación nada mejor que encontrarse con documentos históricos.
Creo que se nota, aquí, que a mi la novela histórica no me gusta, que prefiero otra cosa. Pero éste me ha gustado, porque incluye los papeles de escritor, lo que alguien duda cuando escribe, y esa novedad mezclada con los datos le da una frescura que no encuentras en un ensayo histórico al uso. Y es esa frescura la que me ha enganchado, esa y que a mí el tema nazismo me chifla. Lo encuentro tan bestial, que todavía por más que leo no acabo de entender que movió a los nazis a intentar la conquista del mundo y el holocausto sistemático contra los judíos.  Y respecto al holocausto mucho tuvo que decir Heydrich, de él fue la idea de hacer algo para matar a los judíos sin tener que fusilarlos porque ese sistema era duro para los ejecutores. Del él fue el germen de los campos de concentración, sólo faltaría otro paso más para idear las cámaras de gas. Y es ese deseo de aniquilación en campos lo que hace que genocidio nazi no tenga parangón en la historia. Crear campos para matar a personas. Heydrich es la bestia rubia. Heydrich es el alemán perfecto. Pero más que conocer la historia de Heydrich me ha emocionado la historia de los resistentes, la historia de tres hombres, de una misión, de una resistencia que combate que acoge en su seno, que será aniquilada tras el atentado a Heydrich. Y la valiente historia de  Jan Kubis y Jozef Gabcik. Y las consecuencias para Chequia, la matanza de Lídice, una masacre de una ciudad pero en el fondo una pérdida para el nazismo, a partir de ahí, perdieron la guerra mediática. 

Si quieren leer una novela diferente, que les cuenta los hechos históricos sin estridencias, sin añadir nada y con el plus de encontrarse las reflexiones que el escritor tiene al escribir, corran a coger el libro y leánlo.


martes 14 de febrero de 2012

La noche en que Bumbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros


Le he pedido que me ayude a repasar el futuro perfecto del verbo "amar" pero con un subir y bajar de pestañas me ha dicho que conjugue el pretérito imperfecto del verbo "olvidar"


Javier Romero Collazos acaba de ganar el XXVI premio de narrativa " Santa Isabel de Aragón, Reina de Portugal" con esta colección de relatos. Once relatos de música, de amor, de Elvis, de ausencias, de reconciliaciones. Relatos de lo que somos. De lo que hemos vivido, amor acogido en un concierto, especial o no, hemos corrido como posesos con la ficha en la mano para subirnos a los autos de choque. Pero también de lo que no hemos vivido, de las noches de farándula y alcohol, de Elvis en el programa de Sinatra, del camarero que atiende a una estrella. Relatos que  nos ponen una sonrisa cómplice en la boca o que nos descubren nuevos mundos.
Pero sobre todo un humor fino, divertido, simpático como en “El rock de la cárcel”, hilarante de principio a fin, o dulce como en “Madera para ataúdes”, reflejo de la juventud, de los niños que algunos fueron, de las niñas que algunas quisimos ser.
Humor y dulzura, como en “El niño que vio moverse a la Virgen”, tierno y dulce pese al segundo plano durísimo que se asoma por debajo de las letras.
Humor y verdad en “El pañuelo de Elvis”, reflexiones en verde que saltan desde las letras al ojo.
Cariño y testosterona en “Los grandes éxitos de Elvis”.
Deseos y ternura en “Solo pido un deseo”.
Y por encima de todos, el que más me ha gustado que da título al libro “La noche en que Bumbury fue Elvis y Eva Amaral hizo los coros”, poco me ha importado saber que el concierto realmente existió, me ha importado la historia, tierna, dulce, llena de cariño, del poder de la música. Porque en este y en todos suena una banda sonora, la banda de Elvis y del Rock, la banda sonora de su vida imagino. Banda sonora que a veces he oído pero que no es la mía. Pero poco importa, porque en el fondo, todos tenemos una música que nos trasporta, que nos lleva, que nos acompaña en los momentos dulces o amargos, que recordamos en el fondo de la memoria, que suenan en nuestra cabeza cuando cerramos los ojos y recordamos esos momentos que han marcado nuestra vida.
Javier Romero Collazos nos traslada a eso, es un recién llegado pero promete. Es un libro de lectura rápida y de poso lento. De los que me gustan, de los que acabas guardando junto a los otros, los que te han gustado. A veces me pregunto si por las noches Elvis saltará desde “La noche…” y se juntará con los personajes de “Vivo o Muerto” y jugarán a las canicas sobre el estante. Me pregunto si en mi mente se juntará con otros que me han marcado. ¿Soñaré con ellos? Mientras el Love me Tender suena en la cabeza igual puedo bailar con Bumbury oyendo a Amaral hacer los coros. 




lunes 13 de febrero de 2012

Un momento de descanso


"Mi bibliografía tampoco se limitaba a las obras traqdicionales, las que todos podemos encontrar en librerías y bibliotecas, las obras que todo el mundo puede leer en el sentido más miope del término. No. Mis papers incluían también los libros que pudieron haberse escrito y quizá se escribieron, aunque nadie tenga constancia de su publicación"


Un momento de descanso es la última novela publicada de Antonio Orejudo, y desde sus páginas y ante nuestros ojos se despliega una crítica feroz a la universidad, tanto española como estaduounidense. Con humor, claro, ¿quién va a creer que Antonio Orejudo puede escribir algo sin dar rienda suelta a la sonrisa?. A estas alturas, si lo han leído en anteriores ocasiones, creo que nadie puede imaginar una novela de Orejudo sin humor, pero debajo del humor nos encontramos con una critica a los centros del saber, a la Universidad. 
Cifuentes, un compañero de carrera de Orejudo nos va desgranando por boca de ese personaje que se llama Orejudo sus sufrimientos en Missouri, imaginen la escena: Feria del libro, Orejudo firmando cualquiera de sus ejemplares, igual Fantásticas narraciones por historias, y aparece un amigo, de esos que hace años que no ha visto, y delante de un café le cuenta su vida, su regreso de los EEUU, sus aspiraciones de ocupar un puesto de catedrático en España. Y esto le sirve para hacer una crítica feroz a la Universidad, llena de complejos la américana y llena de ajustes de cuentas la nuestra. Claro que hablar de España ahora nos lleva inevitablemente a las purgas franquistas y ver como hemos perdido la oportunidad de tener a los mejores porque la transición no ha sabido o no ha podido despejar a la universidad de los rectores que nombró Franco. Entonces los catedráticos eran adictos al régimen, ahora al rector. Todo esto salpicado de situaciones hilarantes y delirantes. No se pierdan la conversación con el Fraile adicto a la marihuana, o la rocamboleska historia de la elección de un  catedrático. 
Me he reído hasta la lágrima, sobre todo con la escena de la Biblioteca Nacional, con los documentos escaneados que incluye la novela, con los experimentos de medicinas en el cuerpo de Orejudo. Delirante.

Me gusta leer a Antonio Orejudo, me gusta mucho su humor, pero en esta novela además refleja de un modo genial el mundo que habitamos, levanta la alfombra universitaria y nos enseña sus miserias, sus mezquindades, sus puñaladas traperas, sus frikis. Y yo, ajena a ese mundo, no dudo que esas miserias, puñaladas, y demás sean reales, o no. Podemos elegir. Podemos leer. Podemos sacar nuestras propias conclusiones. Y también podemos reírnos a carcajadas. ¿Cómo no hacerlo con un autor que se ríe de sus propias obras en sus novelas? Ante ese humor, me he mirado hoy al espejo, y me he dado cuenta que soy capaz también de reírme de mí misma.